Como me hubiera gustado…
estar entre las filas de esos chicos que estuvieron el primer día de actividades, allá por 1968.
en esa Tropa Raider del 1974 pensando como iba ser la revista, sin imaginar que después de 34 años todavía se segaría publicando.
en el maravilloso campamento que fue la Misión L.P.L.
el día en que nos fuimos del Ateneo, todos formados sobre la calle Humboldt preparados para marchar hasta la Parroquia “Ntra. Sra. Del monte Carmelo”
estar en la colecta del m2, que hizo levantar con el esfuerzo de muchos la sede en la parroquia, sin imaginar que 17 años después nos iban rajar de ese lugar y encima, esa gente, se iba a quedar con las sedes y todos nuestros materiales; que todavía están allí y algún día los vamos a recuperar
estar el día en que se hicieron los panqueques y que por el descuido de unos scout fueron a parar al suelo
haber tenido el privilegio de ser dirigido por el leyendario Padre Ellero, nuestra primer IM
o haber hecho, por lo menos, uno de eso amarres que sostuvo las carpas elevadas sobre el lago del Ateneo…
Pero si estuve…
Armando el kayak en la tropa scout;
Cuando hicimos el mangrullo para los 20 años del grupo;
En la Misión Entre Ríos, Corrientes y Misiones.
Cuando fuimos al Ca.Na.Ra. e hicimos la mejor construcción del campamento, que era un barco, que hasta vinieron de La Prensa a sacar fotos;
En los festejos de los 20 y 25 años de vida del grupo;
En varias veces de mudanza en mudanza;
Las muchas veces en que ganamos el premio a la mejor patrulla del distrito;
Y cuando festejamos entre todos el 40 años del Grupo…
Y acá estoy y estamos… hoy más que nunca en el mejor grupo, que es el 212, si el doscientos doce. Aunque ya no tenemos más ese número, hoy todos lo actuales integrantes como los antiguos nos sentimos identificados con él. Este es mi Grupo y el de varios que sentimos como late el 212 a través de este grupo de gente.
Y sí, que nos envidien el resto de otros los grupos, porque saben una cosa: acá hay muchos que pusimos el pecho, trabajamos, traspiramos la camiseta, cantamos en las dificultades cuando las cosas no estaban bien como en mudanzas, intercambios de criterios, separaciones, divorcios, pero “aguantamos los trapos”, como dicen.
Y hoy podemos gozar este gran momento de reencuentros, de conocernos, de encontrarnos. Porque este año es y será inolvidable, por el mejor aniversario que tuvimos, esas ansiedades e ilusiones de reencontrarse, de reunir a la familia de nuevo, esos eternos abrazos, esas miradas cómplices que se reencontraban después de tanto, por el reencuentro de viejos amigos que por distintas razones no nos veíamos, por los que hacia mucho no se volvían a ver.
Y aunque a algunos no le guste y crean que el 212 murió o que piensen que éste no es el auténtico doscientos doce, aunque que pataleen, insulten y se mueran de envidia: lo lamento, lo es, es el 212, está más vivo que nunca y vamos por más, vamos a juntar a más integrantes de ésta familia; a trabajr para tener, definitivamente, nuestra propia sede; a seguir haciendo servicios para ayudar a los demás; por nuestra historia, por cada uno que escribe la historia de ayer, hoy y mañana, por los que estuvieron (los que ya no pero siguen estando), los que estamos y los que vendrán… 212 hasta morir! |